La vache jaune
Hace unos meses me compré un puzzle de 1500 piezas con el cuadro de Franz Marc “La vache jaune”; esto es, “La vaca amarilla”, con el objeto de pasar las horas muertas, que por entonces no eran pocas. Como el entretenimiento ocupaba un espacio considerable, mi madre relegó la obra maestra destinada a ocupar mis horas de ocio primero a debajo de mi cama y, más tarde, al raquítico espacio situado bajo el sofá del salón. Visto lo visto, no quedó más opción que salvarlo de su abandono y del ataque inminente del polvo, y entregárselo en depósito a una amiga que vive sola y que, para pasar sus horas de aburrimiento, había tenido la misma idea que yo, dedicarse a poner piezas, quitar piezas, comparar formas y colores… En fin, a crear una realidad con sentido a partir de un montón de detallitos sin significado y uso aparente.Y he de decir que los rompecabezas se nos dan bastante bien, así que quizás tengamos que empezar a ver la vida en formas y colores. Fuera sentimientos y opiniones, fuera miedos y rencores. Pensemos en verdes, en azules que se mezclan. Pensemos en un cóncavo, en un convexo… ¡y hagamos que todo case y cobre sentido!

2 Comments:
A veces lo bonito surge de las piezas que no casan.
Se te echaba de menos... Me alegra volver a leerte.
:)
29 de septiembre de 2004 01:08
Con los puzles no se si tengo poca paciencia o poca inteligencia. Lejos de relajarme, me estresan. Pienso que la pieza que estoy buscando (por alguna extraña razón) el fabricante ha olvidado incluirla. Entonces me pongo a contarlas. A veces 1001 o 997, y siento haber perdido el tiempo. A veces cuento 1000 y me quedo tranquilo, pero es cuando miro con aire despistado el resto de piezas para intentar identificar a la camuflada, retándolas a todas a probarlas una a una hasta que salga la culpable.
Muriel, tu amiga finalmente hará el puzle. :)
Me encantaría saber que chico/chica del libro de Tim Burton eres (pásate por mi blog, quédate un ratito, y me lo cuentas). Se bienvenida en mi espacio cada vez que quieras volver en alguna de esas horas muertas.
Un saludo,
2 de octubre de 2004 14:06
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